Muchas de las enfermedades más difíciles de tratar, como las enfermedades del corazón o el cáncer, tienen un componente genético y esta digitalización permite a los médicos tomar decisiones informadas sobre el tratamiento de sus pacientes y personalizarlos en función de su información genética.
Como toda información personal, el genoma digital de una persona tendrá que ser salvaguardado por razones de privacidad. De lo contrario, otras personas, como un jefe o una compañía de seguros, podrían intentar acceder a la información y usarla de forma malintencionada.
Por otra parte, tampoco está claro cómo puede reaccionar la propia persona al ser consciente de su riesgo genético de enfermedad.










